| Despertador, mono desayunando en la terraza |
Son las 8. Suena el despertador. Mi segundo adiós a Tailandia se hace más duro que el anterior. La improvisada visita a Krabi ha sido como unas vacaciones dentro del viaje. Estos cuatro días han servido para añadir bastantes anécdotas al diario pero sobre todo para descansar. Además, mi primera toma de contacto con el mar y la playa, el autentico leit motiv del viaje. Se acerca una nueva etapa: Sumatra, arrecifes de coral, rompientes cristalinos y sesiones de surf maratonianas entre amigos.

