En este blog se ofrecen algunas experiencias personales y con amigos de diferentes viajes, tanto transoceánicos como de un solo día. Y es que para viajar no hay que sacar ningún billete de avión, a veces a 5 kilómetros de tu casa existen terrenos inexplorados que siempre guardarás en el recuerdo.

domingo, 12 de agosto de 2012

Día 32. El pesimismo de Susan Sarandon

Jam Session jakartiana
Llega el momento de salir de Parapat. Parece que acaba el invierno y el día de la marmota llega a su fin, pero el mal fario ligado al pueblo nos acompaña como el hedor de una camiseta mal lavada. Al igual que Bill Murray despertaba cada día con la música de Cher y su marido sonando una y otra vez, a nosotros se nos metió en el cogote la del carrito de los helados de Parapat, que no vendía helados sino pan bimbo: Sari Roti, Sari Roti! era el jingle que nos estuvo martilleando ayer y parte de esta mañana. 
Como en la última escena de una peli de terror...
Hasta nunca Parapat.
Rodeando el lago Toba
Salimos de Parapat. Lago Toba
Al fondo el bús de Bukkitinggi
Isla de Samosir, frente a Parapat
...que quiere dar continuidad a la saga, el pueblo nos dejó un embrión de su gafe. Con nosotros, que salimos a primera hora de la mañana hacia Medan para tomar un vuelo a las 13.20, venía una familia holandesa que ocupaban los cuatro asientos libres de la furgoneta.

El padre, un calzonazos sometido a la autoridad omnipresente de su mujer, con pinta de heredero de hacendados tulipanes asentados en las indias, vestía un pantalón de lino, camisa y botas de explorador y sombrero de cáñamo a lo coronel tapioca.
El hijo, un santico un poco alelado, que parecía el doble de Marshall de Cómo conocí a vuestra madre, que solo hablaba cuando la suya le daba la palabra.
La niña, con el cielo ganado por sobrevivir a esa familia, intentando salirse de la tendencia oscura de su familia y que tuvo un par de detalles con nosotros, como apuntar una de las rejillas del aire acondicionado del vehículo hacia nosotros que viajábamos detrás.
La madre, otro calco cinematográfico, en este caso la copia de Susan Sarandon y la criatura diabólica que Parapat nos dejaba como maléfico legado. La señora nos dio el viaje, con frases reconfortantes como: sabéis que no vais a llegar a tiempo al vuelo, verdad? O No sé por qué no lo habíais previsto con más tiempo? 
A lo que nosotros respondíamos con la mayor tranquilidad: si no llegamos, pues nada, hay cosas peores en la vida. 
Para disgusto de Susan llegamos perfectamente en hora al aeropuerto. Sin embargo, el vuelo esta lleno y no podemos subir porque no pudimos pagarlo por problemas con la tarjeta de crédito. La reserva telefónica había expirado.
Susanita, que merodeaba por allí todo el tiempo, musitó una muesca de satisfacción al ver que andábamos con algún problemilla.
La compi, una doble ideal de Susan en Las brujas... 
Pero como decía más atrás tampoco los relojes van a dejar de marcar las horas por esto. Compramos el siguiente vuelo, pero solo hasta Jakarta, y no a Lampung como era la intención inicial. Solo hay un vuelo diario para conectar Medan con la otra capital del sur de Sumatra. La espera se hizo muy breve. Conseguí la clave de una wifi y con ella comenzamos a pasear por las redes sociales. La simpática familia Sarandon merodeaba por la terminal, resulta que irían en el mismo avión. La pesadilla de Parapat continúa. Marshall se dio cuenta que estábamos enganchados a la red y rápidamente acudió. Ahora nos tocaba reír a nosotros. No le revelé la clave porque a mi me la habían escrito directamente en el teléfono y permanecía encriptada. 
Aeropuerto de Medan. Sumatra
En la aeronave nos toco justo detrás de ellos. Al llegar a Jakarta y recoger las bolsas de la cinta transportadora de nuevo están ahi, pero es que cuando vamos a tomar el autobús es precisamente el mismo que han de coger ellos para ir a la estación de tren. En ese ultimo trayecto Susana guardó otro momento para recitar otro comentario sarcástico: no sé por qué no os quedáis directamente en el aeropuerto, para lo que vais a dormir! Pues le habíamos explicado que salíamos a las 7 de la mañana.
De Sumatra a Java para volver a Sumatra al día siguiente 
La historia que hoy cuento la escribo pues desde la capital de Indonesia, escuchando las notas de la guitarra que Chicho sujeta en una amena jam session que se ha montado en el hostal con un chico de aqui que bate un timbal y otro que hace sonar justo el instrumento de viento del que hablé en mi crónica sobre el Muay Thai.

Hasta mañana

MPdB

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