En este blog se ofrecen algunas experiencias personales y con amigos de diferentes viajes, tanto transoceánicos como de un solo día. Y es que para viajar no hay que sacar ningún billete de avión, a veces a 5 kilómetros de tu casa existen terrenos inexplorados que siempre guardarás en el recuerdo.

lunes, 13 de agosto de 2012

Día 34. Surfing Sumatera

Alfonso´s Krui Session
Mi cuerpo parece nuevo, tal y como si hubiese estado reposando en esa especie de urna en la que se metía Son Goku para repararse de sus heridas. Doce horas de sueño son el autentico bálsamo de Fierabrás del que hablaba don Quijote.

Cargado de energía por el descanso y la tortilla del desayuno, arranco la moto que me alquilan en el campamento y salgo en busca de un cajero.
Alfonso con los locals. El de rojo, un personaje, el Cantinflas de Krui
Decoración desafiante en el Sunset Losmen. Krui
Las fiestas de Krui
Paisaje Sumatra
Espantapájaros futbolero

Conseguir dinero aquí, a 6 horas del aeropuerto más cercano, no sé ni quiero saber a cuántas de un centro de salud y miles de kilómetros de mi sucursal bancaria se hace imposible. En este pueblo solo funcionan tarjetas de Master Card, y a veces. Las tres que tengo son visa. Solución cambiar las libras que me quedan de mi paso por Londres.

600.000 rupias en el bolsillo para conseguir una tabla con la que surcar las ondas indo. Los únicos dos tipos que tienen algo de material por aquí están a 30 kilómetros. Paciencia, concentración plena y mucha precaución al conducir por estos caminos, con el añadido de circular por la izquierda, son lo necesario para llegar sano hasta Kanang Nimborg.
En esa playa vive un shaper local, Nanung, con el que estoy charlando un rato. El tipo me proporciona una plancha muy similar a la mía. De momento se la alquilo.
Eufórico por las ganas de pillar olas llego al surfcamp. En dos minutos estoy listo y entro al agua. El primer pato me sabe como una caña después de 40 km de mountain bike. Con eso no tengo ni que decir de la primera onda. 
En el agua me encuentro con Chicho con un semblante que no le había visto en estos 4 días, el de un niño el día 7 de enero.
Sin mucho más que contar transcurrió la tarde, entre la comida, el segundo baño y la cena se ha consumido el resto del día y toda la energía que a mí me quedaba, por eso no me quedan más palabras para hoy que las de la despedida.

Hasta mañana 

MPdB




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