 |
| Sorprendidos ante su propio retrato |
Una vez más llega la hora de partir. Luang Prabang queda en mi recuerdo con mágicas postales grabadas para siempre en él, pero la ruta continúa y aún quedan mágicos lugares por descubrir, toca poner rumbo a un nuevo enclave en este hospitalario país. Ahora Vang Vieng.
Sin embargo, antes de salir ha habido nuevas anécdotas que sumar a la lista de vivencias de mi periplo.
 |
| La ruta de hoy (Luang Prabang-Vang Vien) y el próximo destino |
Tras desayunar hemos vuelto a subirnos a nuestras scooter Mario (el chico de Murcia) y yo, pues Bapt y Thomas habían salido hacia el mismo destino más temprano. Hemos ido a la estación de autobuses para conocer los horarios y por el camino la policía nos ha retenido durante unos veinte minutos. En ese lapso nos ha dado para imaginar diferentes escenarios de cómo podía acabar.
 |
| Operario de la estación modificando el panel horario |
Nos han pedido la licencia de conducir y la documentación personal, acreditaciones de las que yo no estaba provisto en ese momento. No obstante, este no era el problema, sino que nuestras motos no tenían matrícula. Tras un rato de tranquila incertidumbre, la verdad, pues no pintaba demasiado dramático, aunque nunca se sabe, nos han dejado marchar al entender que el problema no era nuestro sino de los arrendadores de la scooter.
 |
| Autocar de línea laosiano |
Con este intrascendente pero pintoresco episodio superado, hemos ido a ver un wat cercano a nuestro hostal, donde los monjes budistas llevaban
a cabo su rutina habitual.
Aunque Mario ha
seguido su camino réflex al cuello para seguir captando postales únicas, yo he decidido darme un regalito después de la larga jornada sobre ruedas de ayer.
Así, he entrado en una sala de masajes - nada de pensar mal- y he optado por media horita de tratamiento tradicional laosiano y otra media para darle un poquito de hidratación a mi rostro después de ya muchos días de cansancio y sol constante. Lo cierto es que ha valido la pena, sobre todo el segundo, que me ha dejado la carita como el pompis de un bebé con esa especie de ungüento de yogurth con que me han embadurnado.
Tocaba volver al hostal, coger la mochila y marchar. Con nosotros Amir y Tim, los australianos y de nuevo... En la siguiente parada se suben los 24 hours jolgorio de los irlandeses que harían todo el camino de más de 7 horas dormidos, fruto de la resaca que arrastraban y los valium que se van metiendo en todos los trayectos. Vaya coctel!!
 |
| En una de las paradas junto a Amir (izda) y Tim (dcha) |
La ruta de nuevo, de ensueño. ¿Qué puedo contar ya? pueblecitos a pie de carretera en los que los años pasan mucho más despacio, puestos de las más variadas frutas tropicales, niños con la pureza y la bondad en la mirada, saludos a los farang (nosotros, extranjeros) que se quedan absortos de contemplar esa estampa y otras cautivadoras sensaciones que de poco valdría explicar con palabras.
 |
| Una de las aldeas que atravesamos en el recorrido |
A mitad de camino hicimos una parada en una especie de bar de carretera. El lugar tenía un mirador desde donde gozamos de una panorámica que bien podría incluirse en los fondos de escritorio que Windows ofrece por defecto. Ahí ya se había instalado para tomar su arroz uno de los pasajeros de nuestra furgoneta, un malayo muy simpático que me estuvo contando algunas cosas de su país, que próximamente visitaré, y sobre todo me recomendó visitar Myanmar, donde había estado recientemente.
 |
| Mi amigo malayo no tuvo problema en posar |
La noche cayó sobre la carretera y aún quedaban dos horas de camino. A pesar de la extensa duración del trayecto, viajar aquí es diferente, pues no tienes la sensación de que necesites ahorrar tiempo. Y con ese pensamiento llegué a Vang Vieng.
Pronto nos instalamos junto con los australianos en una habitación bastante bien tirá, sobre todo de precio, 10 euros a dividir entre los 4.
Había que tomarle el pulso a la ciudad, y la verdad es que lo tenía bastante acelerado, y es que Vang Vieng se ha convertido en un lugar de peregrinación obligado para los juergueros. Aquí se celebra un día sí y al siguiente también una especie de Spring Break Party o Fiesta de la Primavera, que ya tendré tiempo para contar mañana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario