¿El corazón de las Tinieblas?
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Los primeros kilometros en la furgoneta de la agencia han sido horribles, entre el calor y los vaivenes me empecé a sentir fatal. Afortunadamente, a los 45 minutos mis compañeros de travesia y yo llegamos por fin al campamento de elefantes. Junto a mi, la expedicion está compuesta por dos holandesas, dos chinas, cuatro britanic@s y una chica portuguesa, que seria a la postre quien me acompaña a lomos del paquidermo. El animal lo gobierna Ma Ha, nuestro guia, porque la primera actividad consistia en un paseo en elefante a orillas del rio. Ciertamente, impresiona un poco estar ahi arriba, sobre todo cuando bajas una cuesta, pues la bestia se pone casi a dos patas y parece que te vas a caer.
Lo siguiente sería un descenso por el susodicho río, el Me khan huai, que me trajo a la memoria tantas imágenes de aquellas pelis del vietnam que vi en VHS junto a mi padre, si tipo Desparecido en combate (Chuck Norris).
| Nuestro guía a lomos del elefante |
Lo siguiente sería un descenso por el susodicho río, el Me khan huai, que me trajo a la memoria tantas imágenes de aquellas pelis del vietnam que vi en VHS junto a mi padre, si tipo Desparecido en combate (Chuck Norris).
Tras esto, se puede decir que nos habíamos ganado la comida. El menú, no os sorprenderá, arroz con algo de vegetales, carne y buena dosis de picante.
Tras el lunch y la obligada modorra tocaba bajar la comida lanzándose en tirolina para vadear de nuevo el mismo rio. La verdad, pensé que sería peor.
Las actividades continuaron. Lo proximo era una ruta de senderismo por la selva, durante la cual volví a recordar algunas de las escenas cinematograficas instaladas en mi memoria, por ejemplo La colina de la Hamburguesa, La chaqueta metalica o Forrest Gump ¡Qué duro debia ser adaptarse a estas condiciones de calor y humedad sumando a ello la tensión psicológica y la carga del material propio del marine!
| El puente sobre el río Huai |
La ruta acabó con un merecido premio, una cascada en la que pudimos ponernos en remojo y saltar desde unos troncos, justo antes de terminar con una visita a las expatriadas tribus que habitan esas montañas, expulsadas de Myanmar por el actual régimen birmano.
Y el día habría acabado redondo, porque habia quedado hace un rato con el de la agencia, un thai bastante enrollado que chapurrea un poco de español y que me iba a llevar a un combate de Muay Thai, pero aquí estoy esperándolo todavía y haciendo tiempo al escribir mi crónica diaria.
| Comiendo frutillas silvestres |
Y el día habría acabado redondo, porque habia quedado hace un rato con el de la agencia, un thai bastante enrollado que chapurrea un poco de español y que me iba a llevar a un combate de Muay Thai, pero aquí estoy esperándolo todavía y haciendo tiempo al escribir mi crónica diaria.
Hasta mañana
Marco Polo de Bolsa
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